14 de Febrero 2018

Tras la victoria del ejército iraquí sobre los terroristas islámicos, los cristianos vuelven a sus hogares a reconstruir las iglesias quemadas y derribadas por los mahometanos.

Redacción La Resistencia

A 19 kilómetros de la ciudad de Mosul, ciudad recuperada por el ejército iraquí tras derrotar al Estado Islámico en junio del pasado año, se encuentra la pequeña localidad de Telekef, territorio de fuerte tradición agrícola muy cercano al territorio del Kurdistán.

Y es que tras la liberación de los pueblos cristianos de la Llanura de Nínive, llegaron las primeras personas para evaluar los daños producidos por los fanáticos musulamnes, encontrando piedras y ruinas, grabados en árabe y casas e iglesias quemadas o totalmente destruidas.

La estructura de la Iglesia del Sagrado Corazón permaneció en pie, aunque sus alrededores están repletos de muros derruidos. En su interior, la mayoría de las puertas y ventanas estaban dañadas o arrancadas, algo habitual en los planes del Estado Islámico, que utilizaba las iglesias y casas cristianas como almacenes, campos de entrenamiento o vías de escape.

Se han podido registrar hasta el momento 443 casas dañadas, de las cuales 231 están totalmente destruidas. El proceso de reconstrucción se viene dando de forma gradual, dependiendo entre otros factores, el porcentaje de cristianos que deciden volver a su tierra arrazada.

No obstante, el regreso de los cristianos no cesa, y el progreso en la reconstrucción aumenta sus esperanzas. Los cristianos buscan una vuelta a la normalidad, recuperar sus hogares, sus vida dedicadas al pastoreo y al trabajo de la tierra.

Quizá lo más resaltante de estas personas es que tienen muy clara su prioridad: antes de comenzar con la restauración de sus casas y templos, lo primero que hicieron fue recolocar la cruz en la cúpula de la iglesia del Sagrado Corazón.

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