07 de Diciembre 2017

Fue acusado de violencia de género y encerrado en prisión. Finalmente la justicia comprueba que era su esposa la agresora, quien intentó matarlo con un cuchillo de cocina.

Redacción La Resistencia.

El pasado 24 de agosto los servicios informativos en la mayoría de los medios de comunicación dieron la noticia del supuesto asesinato de Sofía Tato, una mujer vasca residente en la localidad cacereña de Arroyo de la Luz.

Su marido, Santiago Cámara, permaneció siete días en la UCI del hospital de San Pedro de Alcántara para posteriormente ser ingresado en prisión preventiva acusado de un delito de ‘violencia de género’. Durante 93 días, hasta que fue liberado el pasado 1 de enero.

A los pocos días, se empezaron a conocer detalles que apuntaban a que la versión de legítima defensa ofrecida desde el primer momento por Cámara cada vez era más veraz.

Sofía Tato había vaciado una cuenta conjunta del matrimonio donde había más de 100 mil euros por lo que Santiago Cámara planificó dedicar el día de los hechos a consultar en el banco todos los pormenores de esta circunstancia.

En el momento del forcejeo que la llevó a la muerte, Sofía Tato llevaba un guante de latex en su mano derecha y la Guardia Civil ha certificado que las múltiples heridas que sufrió Cámara fueron infringidas de forma previa y con el mismo cuchillo que finalmente le causó la muerte a Sofía.

Sofía y Santiago tenían dos hijas de 9 y 12 años y llevaban 14 casados en los que, a juzgar por sus parientes, nada hacia sospechar que había una mala relación de pareja.

Sin embargo, el pasado mes de agosto, se sucedieron las manifestaciones ciudadanas y los actos de condena de la “violencia machista”, se aseguró que Sofía había sido “asesinada” y se señaló a Santiago como criminal.

Tres meses después, y gracias a la investigación, el juez ha concedido la libertad condicional a este hombre debido a que las pruebas apuntan a que se defendió legítimamente de la agresión de su mujer.

Sin embargo los medios de comunicación apenas han trabajado la noticia y el silencio institucional es demás elocuente.

Santiago podría haber sido un caso más de asesinato de un varón a manos de su mujer, como los 13 casos sucedidos en 2016 o los 9 ocurridos en 2017. En 2015, al menos 29 varones fueron asesinados por mujeres.

Ahora trata de recuperar la normalidad de nuevo en su pueblo, aunque debe presentarse cada 15 días en el juzgado y está a la espera de que le dejen ver a sus hijas.

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