07 de Diciembre 2017

Congresistas provida denunciaron a clínica abortista que abandonó y dejó morir a bebés prematuros.

Redacción La Resistencia.

Nicolas Pierre Goiran, conocido en Australia como Nick Goiran, es diputado del Parlamento de Autralia Occidental desde 2008. Y lleva seis años peleando para que se investigue por qué un negocio abortista dejó morir a 27 bebés que sobrevivieron al aborto.

Gracias al trabajo parlamentario de Goiran, el Ministerio de Sanidad australiano ha reconocido que entre 1996 y 2016 al menos 27 seres humanos sobrevivieron al aborto. Según detalla el medio australiano Eternity News, la mayoría de los abortos se realizaron entre las 20 y las 26 semanas de vida intrauterina.

En concreto, 15 casos correspondían a nonatos de entre 20 y 25 semanas de gestación (entre 5 y seis meses) y seis intentos de aborto se produjeron ya comenzado el tercer trimestre de vida prenatal.

Como es conocido, el bebé prematuro más joven que se ha sacado adelante contaba con 21 semanas y cuatro días de vida intrauterina, por lo que este legislador reclama una explicación sobre la falta de atención a estos bebés.

En este sentido, invoca la legalidad australiana según la cual, una vez el niño está fuera del claustro materno y vivo, a partir de las 23 semanas de gestación, tiene derecho a recibir todos los cuidados necesarios para que sea preservada su vida.

“Sabemos que hubo al menos seis [abortos tardíos] que duraron 26 semanas o más, entonces, ¿por qué se les dio a esos seis bebés de Australia Occidental un cuidado de menor nivel que otros bebés de Australia Occidental a las 26 semanas o más?”, explica Goiran al diario australiano.

En su denuncia, el diputado incide en que “es contrario a la ley que estos bebés no reciban cuidados y atención médica; es contrario a la ley que estos asuntos no se infromen al Departamento de Protección Infantil y que el médico forense no investigue”.

Nick Goiran inició esta labor parlamentaria como respuesta a una campaña de la Coalición para la Defensa de la Vida Humana de Australia, cuyo presidente, Dwight Randall señala que “estos bebés nacieron vivos y abandonados y se les dejó morir, y cada niño nacido tiene derecho a la atención”.

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