08 de Octubre 2017

Beatriz Mejía, abogada y presidente del Instituto EDUCA BIEN, califica a la ideología de género como herramienta de dominación.

Escribe: Beatriz Mejía

En la antigua Declaración de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) sobre las políticas educativas futuras en el cambiante contexto social y económico, de 20 de octubre de 1978, encontramos el enfoque de igualdad de género que entonces se promovió en defensa de la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer, sin embargo, dicho enfoque sufrió mutaciones hacia la inclusión de los derechos de las personas LGTB a partir de los años 80, habiéndose desarrollado toda una ideología de género que ha sido incluida en los planes y programas de los organismos internacionales como la ONU, UNESCO, Banco Mundial, y hasta UNICEF, entre otros, nada tienen que ver con el concepto de igualdad de derechos entre varones y mujeres, sino con la difusión de una corriente de pensamiento que ha sido inventada en un laboratorio de fabricación de fenómenos psicológicos de manipulación de masas para quebrar la cultura social de los pueblos y reemplazarla por una cultura de anti valores que se oponen a la moral universal reconocida como derechos en todos los Tratados Internacionales de Derechos Humanos.

Declaran así, estar promoviendo una reingeniería social de la modernidad y un supuesto progresismo que generará igualdad, inclusión y desarrollo de los pueblos, lo cual es imposible a través de una metodología coercitiva y vulneradora de los derechos humanos ya reconocidos, en principio el derecho a la propia cultura de los pueblos, que es deber de los Estados preservar, según la doctrina internacional de protección de derechos humanos.

Y aún peor, cuando vemos que en los países donde se ha impuesto, están incurriendo en violaciones sistemáticas a los derechos humanos, como en Perú: A la dignidad humana, art. 1 de la Constitución; a la identidad, a la integridad moral, psíquica y física, art. 2.1 de la Constitución; a la igualdad ante la ley (no se pueden crear regímenes legales de privilegio de un grupo social), art. 2.2 de la Constitución; a la libertad de conciencia y de religión, art. 2.3 de la Constitución; a la libertad de información y de expresión, art. 2.4 de la Constitución; a la intimidad personal y familiar, art. 2.7 de la Constitución; a participar en la vida política, económica, social y cultural de la nación, art. 2.17 de la Constitución; a la identidad cultural, art. 2.19 de la Constitución; a la defensa de la soberanía nacional y a la garantía plena de los derechos humanos a cargo del Estado, arts. 43 y 44 de la Constitución.

Por lo que la imposición de la ideología de género en la educación escolarizada de los niños a través del Ministerio de Educación, busca quebrar la integridad mental, moral y física de los niños, con el falso objeto de promover la igualdad del género determinada por la orientación sexual y por la construcción social del género y la no discriminación de los grupos LGTB, que en la práctica, con métodos anti pedagógicos que constituyen abuso infantil, está homosexualizando a los niños en todo el mundo, al producirles disforia de género, por ser éste el objetivo encubierto de todo el material contra educativo, que al mismo tiempo de adoctrinarlos en Globalización y de que son “ciudadanos del mundo”. (Ver en la web el informe del Colegio Americano de Pediatría sobre Ideología de Género en la escuela).

El diseño e imposición de la ideología de género como “nueva cultura” social, busca someter a las poblaciones de todo el mundo al Nuevo Orden Mundial, sin que éstas se den cuenta que se trata de un conjunto de ideas exactamente contrarias a los valores y principios de la moral universal, que se sustenta en el conocimiento científico de la naturaleza humana y en el consenso de las naciones sobre lo bueno, lo justo y lo digno para la vida individual y social del ser humano, que es la base de los derechos humanos reconocidos por todos los Tratados Internacionales sobre esta materia.

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