27 de Noviembre 2017

Con los rostros cubiertos, los pechos desnudos y cuchillos en mano, las femipandilleras se aliaron con anarquistas y comunistas adictos a la ideología de género.

Redacción La Resistencia

Los colectivos feministas y LGTBitas tienen secuestrada a su antojo la lucha contra la violencia a la mujer y la búsqueda de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Todo lo contrario, a través de la lesbianización como estrategia para que las mujeres “no dependan de los hombres”, quieren llevarnos a una guerra de sexos, la continuación de la lucha de clases que tanto aman los marxistas y que se les vino al suelo tras la caída de su amada Rusia soviética y el fracaso de las revoluciones cubanas y otros esperpentos políticos de izquierda que tuvieron su merecido final.

Fotografía: La Resistencia

Con el renacimiento de las izquierdas radicales en Brasil, Bolivia y Uruguay, y la inyección de petróleo y dólares de la hoy moribunda Venezuela, el marxismo sanguinario y destructor de la moral y la cultura occidental que tanto desprecia, hoy está encarnado en las hordas de femiterroristas que el pasado sábado 25 asaltaron las calles de Lima antigua, destrozando a su antojo ante la mirada cómplice de la Policía Nacional del Perú.

Las femiterroristas en el Perú están ganando fuerza, no solo por el financiamiento descarado de las ONGs y su capital extranjero para imponernos la agenda global del aborto, las drogas y el género, también nuestro gobierno presidido por el lobista PPK y sus acólitos de los ministerios del Interior, Cultura y Defensa. No olvidar tampoco a los congresistas enquistados para socavar nuestra soberanía y cultura con nefastas leyes. 

Fotografía: La Resistencia

El feminismo radical se ha aliado con lo peor del marxismo hipócrita peruano: Patria Roja. También se valen de los anarquistas, jóvenes desubicados y violentos que son la clara muestra de familias rotas y una sociedad decadente. La marcha Ni Una Menos ha estado plagada de extranjeras que vienen a trabajar a las ONGs con la fachada del igualitarismo y la justicia social para luego orquestar el cada vez más preocupante femipandillaje que ya hemos visto en Argentina, Chile, España o Estados Unidos.

Fotografía: La Resistencia

¡A la iglesia ponerle bomba!, ¡Al Estado ponerle bomba!, son los cantos que acompañan a las feministas en sus marchas. “Solo son palabras” dirán algunos. Pero son estas ideas violentas las que están detrás de su ideología, contraria a los valores de la democracia, de la libertad de expresión, de credo y libre circulación. Las femiterroristas se están fortaleciendo, aprovechando la violencia generalizada que todos los peruanos sufrimos, enfatizando los execrables crímenes contra las mujeres, golpeadas, humilladas y asesinadas, y que refleja la incompetencia de la Policía Nacional del Perú, el fracaso del Ministerio de la Mujer, y la desidia de la Fiscalía y el Poder Judicial para castigar a los culpables. 

Cánticos del sábado. Fotografía: La Resistencia

Pero Ni Una Menos no solucionará nada. Todo lo contrario, exaltando la violencia y el odio que se desprende del marxismo, incentivando la guerra de sexos, vandalizando la propiedad pública y privada, faltando el respeto a las iglesias y sus fieles, solo harán sangrar más la herida. Y es lo que siempre han querido los marxistas: romper toda doctrina moral, reventar o incendiar cualquier intento de orden y progreso. Destruir para regocijarse entre las ruinas.

Fotografía: La Resistencia

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