26 de Noviembre 2017

Los menores tuvieron que caminar rodeados de mujeres semidesnudas y transexuales que no tuvieron reparo en gritar y hacer obscenidades frente a ellos.

Redacción La Resistencia

El equipo de La Resistencia, en una ardua labor, cubrió la marcha de principio a fin. Nuestra misión fue solo una: brindar la información de lo que realmente pasó, y no las mentiras de los medios de comunicación dominantes, los cuales están comprados por  las ONGs financiadas por capital extranjero, o infectados por el virus progresista.

Esto es lo que pasó. A las dos de la tarde comenzaron a reunirse diferentes colectivos frente al Palacio de Justicia, trayendo consigo carteles, parlantes y banderas LGTBitas. Pero lo que llamó más la atención era la amplia presencia de niños menores de 10 años. Bajo un agobiante sol, los menores lloraban por regresar a sus casas, mientras que sus madres los arrastraban. Este fue el caso de las mujeres llevadas por el Gobierno Regional del Callao. Este hecho demostraba una vez más como el feminismo degenera la mente de una persona y hace que esta pierda el sentido común.

Transexuales marchando. Fotografía: La Resistencia

Continuando, ya eran las 3 de la tarde y el Paseo de Los Héroes Navales, frente al Palacio de Justicia continuaba sin llenarse. Al parecer este Gobierno LGTBita sabía que la población ya no caería en sus agendas mal intencionadas y que su marcha sería un fracaso; es por esto que asistió una gran comisión de trabajadores del Ministerio de la Mujer a la marcha. Sería bueno saber quienes les pagaron los chalecos y toda la indumentaria que llevaron, ya que es muy probable que el gobierno siga usando nuestros impuestos para financiar estas agendas destructoras de la familia y la cultura.

Los niños sufrieron 5 horas de larga caminata. Fotografía: La Resistencia

De igual forma se apreciaron a unas mujeres llevadas por el Gobierno Regional del Callao, en su mayoría personas mayores de 50 años, y que en sus rostros manifestaban las pocas ganas que tenían de estar ahí, incluso algunas se quedaron dormidas en el pasto o sentadas en las bancas del Paseo de los Héroes Navales.

La portátil se quedó dormida. Fotografía: La Resistencia

Una hora después, las abortistas comenzaron a marchar hacia la Plaza San Martín. En el camino, el Equipo de La Resistencia fue amenazado por violentos colectivos anarquistas, nos rodearon, y amenazaron con golpearnos si no borrabamos las fotos que les tomamos. Velando por nuestra seguridad, accedimos a borrar las fotos, sin embargo más adelante, de forma discreta logramos conseguir más negativos de estos cobardes personajes, que cubren su rostro cual terroristas antes de un atentado.

Cubriendo sus rostros, amenazaron al equipo. Fotografía: La Resistencia

Comenzaba a oscurecer y la masa de mujeres comenzaba su rumbo por las calles más angostas, las cuales de forma intencional incluían cinco iglesias. Durante su paso, las feministas radicales vandalizaron las paredes de estas, con pintas insultantes. Llevaron a lo largo de la marcha carteles obscenos y entonaron cánticos abortistas y pro LGTB.

Feministas pintaron las casas de Lima antigua. Fotografía: La Resistencia

Sin embargo, hubo una luz de esperanza en ese terrible escenario. Pudimos encontrar a un grupo de valientes jóvenes que impedían que las abortistas sigan vandalizando los edificios públicos, estos valientes se colocaron en lugares estratégicos y pusieron sus cuerpos para proteger nuestro hermoso centro histórico.

El lema de marcha fue “Nada ha cambiado: Volvamos a las calles”, y es verdad, nada ha cambiado. Y es que nada va a cambiar con una marcha de 40 colectivos y ONGs con sus propios intereses, nada va a cambiar con menores siendo explotados, con políticos buscando votos, con vandalismo en las calles, y con agendas que dañan a la familia.

En años anteriores se hablaba de decenas de miles participando, este año llegaron tan solo a unos cientos de personas. La población peruana ya se da cuenta de las verdaderas intenciones de las abortistas y las agendas contra la familia que traen consigo, esperemos que el próximo año las abortistasLGTBitas caigan finalmente en el ridículo que ya son de por sí, y solo logren la burla de todo un país cansado de que se juegue con el futuro de sus niños.

Los menores llevaron pancartas y banderas. Fotografía: La Resistencia

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