28 de Noviembre 2017

Por haber dañado bienes de valor artístico, histórico y cultural, las femipandilleras podrían recibir penas de cárcel entre uno y seis años.

Redacción La Resistencia

La marcha Ni Una Menos del sábado 25 de noviembre convocó a los principales colectivos feministas y LGTBitas de Lima, que sin ningún reparo, pintaron con aerosol las casas históricas del centro de Lima, incluso una de las paredes de la iglesia San Francisco. Frente al templo, también el Tribunal Constitucional sufrió la ira de las femipandilleras que con latas de aerosol, rostros cubiertos y complicidad de la Policía Nacional del Perú, escribieron en los muros de este importante organismo del Estado peruano.

A pesar del reclamo de vecinos y transeúntes que pedían se detengan a las femipandilleras por las pintas vandálicas que realizaron, las fuerzas del orden se limitaron a meros testigos. Indignante fue también la actitud de los serenos de la Municipalidad Metropolitana de Lima que tampoco evitaron ni sancionaron el femipandillaje.

Fotografía: La Resistencia

“El que daña, destruye o inutiliza un bien, mueble o inmueble, total o parcialmente ajeno, será reprimido con pena privativa de libertad no mayor de dos años y con treinta a sesenta días-multa”, nos comenta Alejandro Muñante, director de la Red Nacional de Abogados por la Defensa de la Familia.

Para Muñante, este delito se configura cuando el agente tiene la intención de dañar total o parcialmente un bien, operándose un menoscabo económico en el agraviado que no produce beneficio alguno al agente, hecho que quedó demostrado cuando se registraron las pintas en las paredes de las casonas e instituciones públicas del centro de Lima, en lo que viene a ser la muestra irrefutable de los actos vandálicos perpetrados durante la marcha Ni Una Menos en las calles de Lima, y que también tuvo efectos parecidos en Arequipa que amaneció pintada con grafitis hechos por las femipandilleras.

 

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