26 de Noviembre 2017

Pechos desnudos, arengas subversivas y pintas con aerosol en el Tribunal Constitucional y la iglesia San Francisco dejó Ni Una Menos, a vista y paciencia de la Policía Nacional del Perú.

Redacción La Resistencia

Mientras los medios liberales cubrían la marcha Ni Una Menos como si se tratara de un evento histórico del cual dependiera el futuro del Perú, seguimos a los colectivos LGTBitas y feministas, que una vez más se hicieron protagonistas absolutos mediante gestos obscenos y vítores vulgares, oscureciendo por completo a las mujeres que si marchaban denunciando maltratos, violaciones y desapariciones.

A diferencia de la última marcha de este año, ocurrida en el mes de agosto, las feministas radicales tuvieron un discurso mucho más agresivo, remarcando como siempre el “derecho” al aborto libre (sin condiciones o causales), además de arengas mucho más violentas y subversivas que en otras ocasiones. También aparecieron por primera vez los pechos desnudos en plena calle y frente a menores de edad, típico de las feministas radicales de otras partes del mundo, como España, Chile o Argentina.

Feministas semidesnudas en Lima. Fotografía La Resistencia

Y al estilo de estas últimas, también decidieron cometer pandillaje, amenazando a las personas que se encontraban filmándolas justo en sus momentos más degradantes, o pintando las paredes de importantes monumentos históricos de la ciudad de Lima, como la sede del Tribunal Constitucional o la iglesia San Francisco.

Iglesia San Francisco. Fotografía: La Resistencia

Las feministas y LGTBitas de Ni Una Menos aprovecharon su paso frente a las puertas de los templos católicos para insultar a los fieles que ahí se encontraban con arengas llenas de lisuras y contenido sexual.

Salvador del Solar. Fotografía: La Resistencia

La impunidad reinó ayer en la marcha convocada por las principales ONGs, partidos políticos de izquierda y organizaciones del Estado peruano (marchó con los radicales el ministro LGTBita de Cultura, Salvador del Solar), y mientras las feministas y LGTBitas marchaban insultando, agrediendo y pintando con aerosol el Centro Histórico de Lima, la Policía Nacional del Perú y los efectivos de Serenazgo de la Municipalidad Metropolitana actuaron como meros testigos, respondiendo ante los reclamos de algunos vecinos que vieron afectadas sus fachadas con una patética respuesta: "¿Y qué podemos hacer?" Incluso una policía mujer motorizada ante los reclamos, burlonamente contestó: "Anda a la comisaría a ver si te hacen caso". Lamentable e indignante complicidad de las fuerzas del orden.

Fachadas pintadas ante la Policía. Fotografía: La Resistencia

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